Páxinas

viernes, 22 de julio de 2011

TÚ...



Cada noche dejo mi teléfono cerca, para poder oírlo cuando me llames para desearme una noche tranquila. Cada vez que suena, se me alegra la cara, veo tu rostro y contesto con ganas.

Llego y nos fundimos en un abrazo, largo, lleno de cariño, mi cara se hunde en tu cuello, aspirando tu aroma, deleitándose con tu presencia, mis manos te agarran con ganas, mientras nos seguimos abrazando, siento tu respiración alterada, así como el corazón, te va a salir del pecho de un momento a otro, el mío va igual, es una buena señal, ya lo creo, por fin esa distancia se ha roto.

Te tengo aquí, hermosa, dulce... para mí.

Mientras una mano sigue agarrando tu cintura, otra se va a tu rostro, ese rostro hermoso que tienes y que me tiene loco, que me deja sin sentido. Te acaricio con ternura, mirándote a los ojos, mis dedos recorren tu naricilla, tus párpados, dibujan tus labios, tengo ganas de besarte, pero tengo miedo.

Miedo...-¡maldito! déjame disfrutarla, he venido para estar con ella-.

Consigo burlarlo y mis labios se acercan a los tuyos, a tu boca entreabierta, no dejo de mirarte, y te doy un  beso, rápido, fugaz, y en tu cara se dibuja una sonrisa, en la mía hay otra, y rápidamente vuelvo a abrazarte, quiero sentirte, seguir con mi cabeza en tu cuello, impregnándome de ti, para poder recordar todo lo que te rodea. Usas un perfume que me gusta, que te sienta bien, que sólo con él irías vestida de gala.

Cuando nuestros brazos se separan y nuestros cuerpos también, me coges de la mano, me miras de arriba a abajo, creo que tú también estás intentando memorizar cada detalle de mí. Y me guías a la habitación, con cariño, esa habitación desde donde tantas veces hemos hablado y hemos fantaseado con estar.

Hoy estamos  los dos, al entrar estamos cómodos, muy cómodos, me siento en la cama, y te insto a que hagas lo mismo para tenerte cerca.

Siento deseos de besarte, con tu mirada sé que tú también, y lo hago, te beso, nuestras manos acarician nuestros cuerpos aún con ropa; tu nuca despejada, te queda bien el pelo corto, estás guapísima.

Tus labios bajan por mi cuello, y una mano habilidosa desabrocha los botones de mi camisa, yo me dejo, quiero que lo hagas, me encanta. Y mis manos recorren tu espalda, me tumbas, suavemente y me miras, nunca habías estado así con un hombre, -tranquila, me encanta, quiero estar contigo-

Me besas con dulzura, con pasión, me acaricias, y descubres algo duro bajo mi pantalón; me acaricias, me vuelves a mirar y te beso.

Me incorporo y ahora soy yo el que decide que tu blusa también está abotonada de más, y la voy desabrochando, cada botón que se abre es un beso que te doy. Tranquila  mi niña, tranquila, -¿estás cómoda?- tu cara relajada y tus ojos cerrados, me dicen que sí, que estás cómoda.

Te quito la blusa y desabrocho el sostén, me siento sobre ti para poder besarte con más ganas, con más facilidad, para tener acceso a todo tu cuerpo, y tus manos no dejan de acariciar mi piel.

Date la vuelta, quiero besarte la espalda, recorrerla con mi lengua, saborearte por completo. Estás completamente relajada, me encanta sentirte así.

En un rápido movimiento, acompañado de risas, risas cómplices, me tiras de mi montura, y me besas con pasión, me quitas lo que me queda de ropa y haces lo propio con lo tuyo, nos sobra con nuestra piel.

Mis manos te acarician con suavidad  y tu cuerpo me indica por donde debo seguir, por dónde quieres que acaricie. Mis manos obedecen, te hacen caso, quieren recorrerte entera, bajan por tus piernas y suben hasta en centro del placer. Y te miro, me suplicas que lo acaricie en un susurro que hasta a ti te deja ruborizada. Lo hago, mi mano entra en tus profundidades y estás húmeda, muy húmeda, y un gemido de placer se escapa de tu boca, no dejas de mirarme y te beso, te beso con pasión, y acompaño a tu mano para que haga lo mismo conmigo, quiero darte placer mientras tú me lo das a mí.

Tranquila niña, no tengas prisa, no tengas miedo, déjame hacer a mí, vale?

Mis manos siguen tus movimientos y mi lengua baja recorriendo tus pechos, se detiene en tus pezones, los saboreos con pasión, otro gemido,- te gusta, te está gustando, estás donde te quería- y bajan hasta tu ombligo y se detiene allí, una mano juega con tus pezones y la otra juega con el placer intenso.

Te penetro suavemente con un dedo, mientras el pulgar sigue haciendo suaves círculos alrededor de tu clítoris, vuelvo a besarte y estás encendida, niña, muy encendida y fugaz baja para ayudar a mi mano, te acaricia suavemente mientras tu boca deja emitir pequeños gemidos de placer. Sé que voy bien, tú cuerpo me lo indica, quieres más, y lo obtienes, mis dedos entran y salen de ti  mientras tú gimes y mi lengua acaricia tu sexo húmedo, estás muy mojada mi vida. Succiono con cariño, con ganas y queriendo que goces hasta el extremo.

Estás a punto y no quiero parar, quiero que disfrutes y yo disfruto contigo, rozándote la piel con la mano libre y tú en ese éxtasis al que estás llegando me acaricias el pelo, te miro desde abajo, aquí no hay sumisión, hay placer, mucho placer, y te dejas ir; he conseguido que llegues al orgasmo, mis dedos están casi quietos, eres tú la que se mueve, es tu cuerpo el que convulsiona, es mi lengua la que casi no te roza, suave, suave...

Cuando tu cuerpo recupera un poco el ritmo, te beso tiernamente y mi boca vuelve hacia la tuya haciendo el camino que antes hizo hacia abajo, recorriendo tu piel, lamiendo tus pezones, tu cuello, esa piel blanca inmaculada, casi transparente, hasta tu boca, y te beso, me besas, me sujetas la cabeza y me miras, me tienes a punto de caramelo vida, verte gozar me provoca tanto placer...

Me tumbas y me besas, me tocas con miedo y mi mano en un movimiento tranquilizador la guía a mi entrepierna, notas mi sexo  y necesitas poco para conseguir mi orgasmo; sólo me acaricias, juegas con mis pechos con una mano, mi mano y la tuya en mi pene, y llego, contigo a mi lado, besándote, sabiéndote a gusto, sabiéndote satisfecha, mi cuerpo también convulsiona y también gimo de placer y vuelvo a enterrar mi cara en tu cuello.

Te abrazo, me abrazas  y nuestras piernas se entrelazan, nuestros sexos quedan expuestos al roce de nuestros muslos, y se vuelven a buscar, me besas y empezamos de nuevo.

Eres especial, eres única y repetimos, cada vez será distinta pero nunca podré olvidar la primera, así como tu olor, nuestro olor............. xdxdxdxd... ;)



Autor: Vito Diéguez

3 comentarios:

  1. LA IMAGEN PRECIOSA, Y LAS LETRAS SUGESTIVAS, LLENAS DE PASION, MUY BONITO POEMA, COMO NO PONES EL ENLACE EN FACEBOOK MAS AMENUDO PARA QUE TE VISITEN.
    BONITO ESCRIBES.
    UN ABRAZO.
    AMBAR.

    ResponderEliminar
  2. Autor: Vito Diéguez GUAPO MI SOBRINITO, NO PENSE QUE EN TU FACETA DE POETA, FELICITACIONES. UN ABRAZO DE TU TÍA.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegro mucho que te ha gustado esto no es mio escrito es el autor: Vito Diéguez, tu sobrinito lo escribe muy bien... Un abrazo.

      Eliminar