Te desfallecías de mil maneras
Y murmurabas tantas cosas...
Y yo, así como se saborea una fruta
Te besaba con toda la boca
Un poco por todas partes, monte, valle, llanura.
Era de una elasticidad,
De un resorte verdaderamente admirable:
Dios, ¡qué aliento y qué cintura!
Y tú, querida, por tu parte,
Qué cintura, qué aliento y
Qué elasticidad de gacela...
Al despertar fue, en tus brazos,
Pero más aguda y más perfecta,
¡Exactamente la misma fiesta!".

Precioso mi querida Luci preciso, un bello sueño de amor, y quien no querría soñar con un amor asi de hermoso?
ResponderEliminarUn abrazo y comentarios en mi blog vienbenidos son.
Ambar.
Muchas gracias Ambar, me alegro mucho que te ha gustado mis blog!!!
EliminarUn abrazo compartido y tu también bienvenidos a mi blog...
Lucía Rivas.